¿Por qué Maduro le teme al plebiscito que organiza la oposición?

Aunque el plebiscito tendría carácter simbólico la oposición quiere usar la consulta para debilitar aún más la legitimidad del régimen.

En octubre de 2016, la Asamblea Nacional Venezolana debatía sobe “la restitución de la Constitución, el orden constitucional y la democracia” y un grupo de oficialistas irrumpió violentamente en la sala y atacó a algunos de los presentes. La escena se repitió esta semana, cuando los diputados aprobaron la realización del plebiscito contra el Gobierno, programado para el 16 de julio.

A pesar de que la consulta tendrá carácter estrictamente simbólico, el oficialismo se apresuró a decir que el proceso es inconstitucional y que, además, en palabras del presidente Nicolás Maduro, “el único poder que puede organizar, dirigir, establecer los mecanismos y resultados de cualquier proceso electoral se llama Consejo Nacional Electoral. El CNE es el único que puede regir cualquier proceso, llámese elecciones para cargos, referendo, constituyente”.

Pero el plebiscito no es un proceso electoral sino un mecanismo de consulta. Para el constitucionalista José Vicente Haro, se trata de una táctica política, algo así como “una gran encuesta nacional” que se fundamenta en el principio de soberanía popular para deslegitimar al régimen y a la constituyente convocada por Maduro. También sería el primer paso en busca de una transición.

Aunque es cierto que la figura del plebiscito no está contemplada por la Constitución venezolana, es claro que la oposición busca que la consulta se convierta en una excusa para hacer aún más visible el descontento contra el régimen de Maduro. Las protestas en las calles de Venezuela no han cesado desde el 1º de abril y han sido fuertemente reprimidas.

Antes de que parte de sus funciones le fueran cedidas al defensor del Pueblo, Tarek William Saab, y que el Tribunal Supremo de Justicia empezara un proceso para destituirla, la fiscal Luisa Ortega, una chavista de vieja data, anunció la investigación contra dos generales del ejército por haberse excedido en el uso de la fuerza para disolver las manifestaciones.

Con el nivel de violencia al que se ha llegado, el plebiscito puede convertirse en una oportunidad para movilizar a la gente y canalizar un descontento cada vez más difícil de comunicar. Sin embargo, el ataque a la Asamblea Nacional muestra hasta dónde está dispuesto a llegar el oficialismo para impedir que su legitimidad se vea golpeada. Un resultado favorable para la oposición en el plebiscito se convertiría en su caballito de batalla, un regalo que el régimen de Maduro no está dispuesto a conceder

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