LA CURIOSA HISTORIA DE LOS HUMANOS QUE VIVEN COMO PEEROS

“Siempre supe que tenía gustos extravagantes en cuanto al sexo”: el curioso mundo de los humanos que se comportan como perros

El movimiento de los humanos-perros empezó en Estados Unidos pero en los últimos 15 años se ha expandido rápidamente alrededor del mundo. Su presencia es fuerte en Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda, Australia y Brasil.

“Siempre supe que tenía gustos extravagantes en cuanto al sexo. Y hace un par de años, en Londres, descubrí la comunidad de los humanos-perros”, cuenta Pup Bain, quien ahora es uno de ellos.

“Desde ahí me di cuenta que disfruto vestirme como uno y comportarme como tal”, le dice a BBC Mundo.

Pup Bain –un nombre que se podría traducir al español como “Cachorro Bain”– es holandés, vive en la capital británica, y en su día a día se dedica al diseño web.

Se describe a sí mismo como tímido e introvertido. Un comportamiento completamente opuesto al que tiene cuando se transforma en perro.

“Mi personalidad humana y mi personalidad canina se complementan y eso me permite encontrar un equilibrio”, dice.

 

 

“Dos de los cachorros de mi manada tienen parejas estables por fuera de la manada, por lo cual yo no soy su amo, no soy su dueño”, cuenta BossBear, encargado de dos cachorros, dueño de otros dos y de un quinto que tiene en entrenamiento.

“Yo simplemente me encargo de ellos de vez en cuando”, dice de los dos primeros.

Los humanos-perros y sus amos suelen encontrarse en lugares privados, en casa de conocidos o en eventos especiales para la comunidad humano-canina.

Y, en estas sesiones, los humanos-perros no hablan, ladran.

Reciben órdenes de sus dueños o encargados, se sientan, se hacen los muertos, dan vueltas y reciben premios cuando han sido obedientes.

También juegan con otros humanos-perros y se ponen boca arriba para que les rasquen la barriga.

Y aunque el porcentaje de humanos-perros que lleva la experiencia al nivel máximo es muy baja, existen algunos que no van al baño sino que utilizan un pañal.

En internet se encuentra el trailer del documental de Guy Simmonds “Secret Life of the Human Pups”.

La razón por la que la gran mayoría encuentra placer en esta práctica es porque durante el tiempo que dura, pueden olvidarse de sus preocupaciones o de las presiones que normalmente enfrentan en el trabajo.

Y aunque algunos de estos encuentros terminan en relaciones sexuales, esa no es no necesariamente la razón principal de este comportamiento.

“Las tendencias sexuales extravagantes y las prácticas sexuales alternativas no son una evidencia de un desorden mental”, le dice además a BBC Mundo, Liam Wignall, doctor de la Universidad de Sunderland y responsable del único estudio que existe hasta el momento de las comunidades de humanos-perros.

“Es importante que no tratemos de etiquetar como una patología estas actividades y estos comportamientos que son diferentes a los habituales”.

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